Jul 12, 2008




Cada cierto tiempo mi amiga Adriana , publica unas entradas magistrales, estos días, pude ver, como era el escenario de una persona que ha sufrido depresión. Como creo que nadie puede dar recetas frente a esta enfermedad, lo más lógico es escuchar de la pluma de una persona que sufrió y superó esta enfermedad.

Gracias amiga







Estar deprimido es estar triste, sentirse mal, angustiado o aplastado por el peso de la cotidianeidad. O quizás haber vivido un hecho desagradable y continuar sintiendo pena o desgano a causa de ello.Pero tener depresión… se me eriza la piel de sólo pensar en describir ese estado. Tener depresión es tocar fondo. Es la incoherencia entre lo que se siente y lo que se haya vivido, es la desmesura de las emociones, que se vuelven monstruosas y descontroladas y te arrastran al caos. Un torrente de angustia similar al vértigo te invade y sólo podés seguir respirando precisamente gracias a la respiración: al exhalar se calma, al inspirar se siente, al exhalar se tolera… y así quizás también la hace tolerable el llanto, o el sueño químicamente inducido.Es tal la diferencia entre las posibles causas de la angustia y lo que se siente que uno empieza a temer haber enloquecido, y ese temor va creciendo y creciendo sumando la desesperación al conjunto que ya es masa informe de sentimientos.La depresión es un desequilibrio químico en el cerebro, o lo peor que te puede pasar en la vida, o una etapa que superar, o un proceso que te fortalece… porque cada persona la vive según su personalidad la interprete y por ello es prácticamente imposible buscar recetas para superarla. Medicación psiquiátrica, terapia, soledad, permanecer inactivo, estrechar vínculos afectivos, meditación, alcohol, drogas ilegales, comida, el juego… cada persona buscará mitigar ese caos de angustia profundísima que se le anuda en el pecho de la forma que sepa o que pueda. Y el contexto… las personas que aman a quien tiene depresión… harán lo mismo.Cuando una persona tiene depresión, se encuentra en dos problemas para relacionarse con el contexto. El primero es la dificultad de verbalizar lo que siente. Cada uno usará las metáforas que estén a su alcance, o sólo podrá decir “me siento mal”. Y el segundo problema, y el más grande, es la incomprensión que su estado genera en la gente que ama, en los compañeros de trabajo, en la familia, en el contexto general. Es imposible comprender lo que siente alguien con depresión si uno no la ha vivido en carne propia. La gente tiende a argumentar ante el deprimido: “Pero si tenés una familia hermosa que te ama”, “pero si tenés salud, juventud, belleza”, “pero si tenés un trabajo, si no te pasó nada”, “mirá a tal persona, que le falta un brazo o una pierna, o que se le murió alguien, y a vos no te pasó nada..”.He reflexionado muchísimo acerca de la reacción de las personas ante quien padece depresión. Yo misma he dicho argumentos contundentes semejantes a los que enumero a personas que la padecían. Pero atravesar el proceso de mi propia depresión me ha llevado a darme cuenta de que esas palabras son perjudiciales para quien las escucha, y más que ayudar sólo contribuyen a ahondar ese abismo que divide la razón de las emociones cuando uno está deprimido. El que oye comprende perfectamente que no hay razones lógicas para sentir semejante aluvión de tristeza, pero no puede evitar racionalmente sentirla. El que recibe los consejos amorosamente dados por la gente que ama o respeta sólo puede pensar en que se está volviendo loco porque los otros tienen razón, y el temor a la locura desespera y hunde aún más al enfermo en ese infierno interior y privadísimo que se le ha desatado.¿Cómo ayudar a quien tiene depresión? Intentando comprender en silencio. Abrazándolo, esperándolo, ofreciéndole acompañarlo a ver un profesional en psiquiatría para que lo escuche y lo ayude. Teniendo paciencia, porque el proceso puede ser largo. Una mirada cargada de comprensión puede más que cualquier lista de razones lógicas cuando uno afronta lo ilógico. Una mirada cargada de amor o de tolerancia o de respeto por el sufrimiento hondo que está padeciendo ese otro que quizás ni siquiera puede poner en palabras lo que está sintiendo.No digo que sea fácil, no lo diría precisamente yo. Pero se vuelve al equilibrio con el tiempo, que como dicen las lenguas milenarias, todo lo cura. Ninguna persona tiene la culpa por caer en el estado de depresión, es una enfermedad independiente de la voluntad y de la razón. Si la persona con depresión se ha vuelto alcohólica o adicta a algo es porque ha encontrado en esas sustancias la forma de mitigar la angustia inmensa, no porque lo haya decidido en forma racional y ordenada. Conducirla amorosamente a que encuentre en la medicina de la salud mental una forma no destructiva de atravesar el proceso y salir de ese estado es lo que corresponde, y no juzgarla, censurarla, abandonarla o ponerse a darle consejos bien intencionados.En estos tiempos donde la empatía se ha vuelto tan extraña a la humanidad, que contempla con ojos ciegos el dolor ajeno dentro y fuera de las casas, la comprensión de lo que sucede al otro a veces se olvida y uno, situado desde la vereda de enfrente, rechaza o reacciona con indiferencia lo que no comprende. Si conocés a alguien que enfrenta un proceso de depresión, o si vos mismo estás lidiando con tus propios sentimientos que se han desencadenado, espero que estas palabras escritas por alguien que ha estado en los dos lados te ayuden de algo. Esa fue mi intención al escribirlas.

Adria Lara

6 comments:

Adriana Lara said...

gracias, amigo. Me conmueve siempre verme citada en tu sitio. Te mando un enorme abrazo.
Adri.

Erika Contreras said...

Yo estoy viviendo una depresión profunda. Es una tristeza en el alma, difícil de superar. Pero no hay que vivirsela solo, hay que pedir ayuda.


Erika

Anonymous said...

Juan Carlos, gracias por tus amables palabras. Me halaga mucho lo que dices de mi pensamiento acerca de lo publicado en el blog de Adri. Me gustaría que discutiéramos los puntos en que dices que no calzamos...tal vez podemos conseguir nuevas propuestas. Siempre estoy dispuesta a hacer los cambios que se requiera, todo en la mira de un mundo mejor, que obviamente se gestará bajo el resguardo de una renovada Educación.
Me encantará conversar contigo,
Ximena

Camino del sur Pilar Obreque B said...

Excelente articulo de una enfermedad que muchas veces es el entorno quien debe ayudar a las personas afectadas a tomar medidas, quien está en el abismo es dificil dimensionar la profundidad.

Saludos
Pilar

el piano huérfano said...

la depresion es una maldita enfermedad, maldita, te juro te bloquea, y te pilla cuando menos lo esperas cuando las batallas estan ganadas........

Azul... said...

Hola, Juan!

He llegado aquí, vía San Google, en el desespero total al ver que Biromes, el blog de Adriana ha sido eliminado! sabes algo de ella? Tiene otra página??? Yo soy fan de Adriana en un amor a la primera leída y no me puedo creer que ya no vaya(mos) a poder disfrutar de su ingenio, de su luminosidad ¡de su talento!

Si sabes algo de ella, te agradezco que me escribas a mi correo milazules2000@yahoo.es

Gracias anticipadas y saludos!