En este mundo virtual de los blogs me topé con uno de una colega de Atina Chile sobre el rol del nuevo profesor del siglo 21, con su autorizxación lo publico para Uds
UN PROFESOR DE PELÍCULA
Enviado por Marcela Adaros el 27/05/2007 a las 17:53
Ser profesor no es nada fácil, especialmente en los tiempos que corren. Las organizaciones educativas están en etapa de cambio o transición, algunas entre Tongoy y Los Vilos, porque en realidad tiene su grado de dificultad cambiar estructuras que anquilosadas no soportan lo que el papel resiste con facilidad.
También los estudiantes han cambiado, hay una pérdida importante en la imagen y credibilidad de los adultos en general y de los profesores en particular. Para superar con éxito un ambiente crítico y a veces hostil y desarrollar algún grado de influencia en las nuevas generaciones y sus padres, se necesita solidez en el conjunto persona - profesional del profesor.
Los padres y madres han sufrido cambios. En general no se percibe un real compromiso y apoyo por parte de ellos, ni la participación necesaria en el proceso educativo de sus hijos. La crítica y la descalificación son frecuentes, toda vez que más de alguna oportunidad suelen tener razón, sobre todo en el complejo tema de la evaluación.
En el centro de este panorama se encuentra el profesor, de quien se esperan grandes cosas: equilibrio emocional para contar hasta 100 y nunca estallar en crisis nerviosas; un lúcido criterio que permita tomar siempre la decisión adecuada; infalibilidad en su especialidad; acuciosa y creativa preparación de sus clases; perfeccionamiento constante; espíritu siempre alegre y bonachón; paciencia de santo; un tercer ojo para visualizar y adivinar estados de ánimo; avanzados conocimientos de psicología para tratar niños y padres agresivos; clases la mar de entretenidas; innovación constante; conocimientos de psicopedagogía para tratar niños con problemas de aprendizaje, entre otras cualidades.
Una mezcla entre Sydney Poitier en “Al maestro con cariño”, Robin Williams (el actor, no el cantante) en “La Sociedad de los Poetas Muertos” Y Michelle Pfeiffer en “Mentes Peligrosas”
¿No será mucho digo yo?
Se está pidiendo un profesor de película…
¿Preparan las universidades a los futuros profesores para cumplir con tal nivel de expectativas?
¿Se dedica tiempo a reflexionar sobre la Formación Inicial de Profesores?
¿Se adecuan las mallas curriculares de las carreras de pedagogía al perfil del profesor que directivos y clientes de las organizaciones educativas requieren?
Sabemos que ningún profesional puede siquiera imaginar que al egresar de la universidad ha terminado su formación, puesto que la formación permanente es imprescindible. También se sabe que gran parte de la formación del profesor se completará en el momento de la verdad, vale decir, en el aula.
Sin embargo, Lilian Katz (1998) menciona algunas etapas del desarrollo del profesor:
Primera etapa: la autora la llama de “supervivencia” y corresponde al primer año de enseñanza, siendo la principal inquietud el saber si puede o no sobrevivir ante el cúmulo de responsabilidades y la interacción con alumnos y padres, situaciones que lo llenan de ansiedad. Durante este período el maestro necesita apoyo, comprensión, estímulo, tranquilidad, bienestar y consejo. También necesita instrucción en habilidades específicas y conocimiento de las complejas causas del comportamiento, todo lo cual puede ser instruido por profesores con más experiencia.
Segunda etapa: llamada de “consolidación” y ocurre hacia el final del primer año, cuando el maestro decide si es capaz de sobrevivir. En ese momento se encuentra listo para consolidar los beneficios acumulados durante la primera etapa y para diferenciar las tareas y habilidades específicas que tendrá que dominar después.
Tercera etapa: de “renovación” y ocurre con frecuencia durante el tercer o cuarto año de enseñanza, cuando el profesor comienza a aburrirse de hacer las mismas cosas y a interesarse por aprender acerca de los progresos de su especialidad.
Cuarta etapa: de “madurez” y es cuando los profesores necesitan mayores oportunidades de perfeccionamiento y la decisión personal de continuar estudios.
Más allá de lo que se diga, todo el que es profesor sabe de las etapas por las que pasa la mayoría en el ejercicio profesional y cómo hacen para superar la etapa de supervivencia que va y viene, se va y vuelve, constantemente y ante la cual sólo un auténtico llamado a contribuir en la formación de niños y jóvenes permite llegar a una madurez como maestro.
A los profesores y profesoras de Chile:
¡¡FUERZA QUE SE PUEDE!!
Enviado por Marcela Adaros el 27/05/2007 a las 17:53
Ser profesor no es nada fácil, especialmente en los tiempos que corren. Las organizaciones educativas están en etapa de cambio o transición, algunas entre Tongoy y Los Vilos, porque en realidad tiene su grado de dificultad cambiar estructuras que anquilosadas no soportan lo que el papel resiste con facilidad.
También los estudiantes han cambiado, hay una pérdida importante en la imagen y credibilidad de los adultos en general y de los profesores en particular. Para superar con éxito un ambiente crítico y a veces hostil y desarrollar algún grado de influencia en las nuevas generaciones y sus padres, se necesita solidez en el conjunto persona - profesional del profesor.
Los padres y madres han sufrido cambios. En general no se percibe un real compromiso y apoyo por parte de ellos, ni la participación necesaria en el proceso educativo de sus hijos. La crítica y la descalificación son frecuentes, toda vez que más de alguna oportunidad suelen tener razón, sobre todo en el complejo tema de la evaluación.
En el centro de este panorama se encuentra el profesor, de quien se esperan grandes cosas: equilibrio emocional para contar hasta 100 y nunca estallar en crisis nerviosas; un lúcido criterio que permita tomar siempre la decisión adecuada; infalibilidad en su especialidad; acuciosa y creativa preparación de sus clases; perfeccionamiento constante; espíritu siempre alegre y bonachón; paciencia de santo; un tercer ojo para visualizar y adivinar estados de ánimo; avanzados conocimientos de psicología para tratar niños y padres agresivos; clases la mar de entretenidas; innovación constante; conocimientos de psicopedagogía para tratar niños con problemas de aprendizaje, entre otras cualidades.
Una mezcla entre Sydney Poitier en “Al maestro con cariño”, Robin Williams (el actor, no el cantante) en “La Sociedad de los Poetas Muertos” Y Michelle Pfeiffer en “Mentes Peligrosas”
¿No será mucho digo yo?
Se está pidiendo un profesor de película…
¿Preparan las universidades a los futuros profesores para cumplir con tal nivel de expectativas?
¿Se dedica tiempo a reflexionar sobre la Formación Inicial de Profesores?
¿Se adecuan las mallas curriculares de las carreras de pedagogía al perfil del profesor que directivos y clientes de las organizaciones educativas requieren?
Sabemos que ningún profesional puede siquiera imaginar que al egresar de la universidad ha terminado su formación, puesto que la formación permanente es imprescindible. También se sabe que gran parte de la formación del profesor se completará en el momento de la verdad, vale decir, en el aula.
Sin embargo, Lilian Katz (1998) menciona algunas etapas del desarrollo del profesor:
Primera etapa: la autora la llama de “supervivencia” y corresponde al primer año de enseñanza, siendo la principal inquietud el saber si puede o no sobrevivir ante el cúmulo de responsabilidades y la interacción con alumnos y padres, situaciones que lo llenan de ansiedad. Durante este período el maestro necesita apoyo, comprensión, estímulo, tranquilidad, bienestar y consejo. También necesita instrucción en habilidades específicas y conocimiento de las complejas causas del comportamiento, todo lo cual puede ser instruido por profesores con más experiencia.
Segunda etapa: llamada de “consolidación” y ocurre hacia el final del primer año, cuando el maestro decide si es capaz de sobrevivir. En ese momento se encuentra listo para consolidar los beneficios acumulados durante la primera etapa y para diferenciar las tareas y habilidades específicas que tendrá que dominar después.
Tercera etapa: de “renovación” y ocurre con frecuencia durante el tercer o cuarto año de enseñanza, cuando el profesor comienza a aburrirse de hacer las mismas cosas y a interesarse por aprender acerca de los progresos de su especialidad.
Cuarta etapa: de “madurez” y es cuando los profesores necesitan mayores oportunidades de perfeccionamiento y la decisión personal de continuar estudios.
Más allá de lo que se diga, todo el que es profesor sabe de las etapas por las que pasa la mayoría en el ejercicio profesional y cómo hacen para superar la etapa de supervivencia que va y viene, se va y vuelve, constantemente y ante la cual sólo un auténtico llamado a contribuir en la formación de niños y jóvenes permite llegar a una madurez como maestro.
A los profesores y profesoras de Chile:
¡¡FUERZA QUE SE PUEDE!!

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